Le locataire 3: with a vengeance
El hombre ha de ser
superado
¿Qué habéis hecho vosotros
para superar al hombre?
superado
¿Qué habéis hecho vosotros
para superar al hombre?
Mi nueva casa es el octavo piso de un edificio con un jardín a sus pies y en el jardín un reloj gigante y en el reloj las once y cuarto de la noche para siempre. Unos señores que han venido de Polonia se encargan de las obras: barnizado, rodapié, alicatado, pintura. Dejan restos de comida por todas las habitaciones: mandarinas, Lays vinagreta, lo blanco del jamón, biofrutas de Pascual sabor Mediterráneo. En el mes de febrero sorprendo a uno de ellos en mi futuro nuevo salón introduciendo una descuidada línea de cocaína por su nariz. Reímos como dos buenos amigos.
- Hay que ver, Krzysztof, ¡drogándote en horario de trabajo!
- No me llamo Krzysztof...
El anterior propietario es dentista y tiene bigote y estas son las tres cosas que se deja en la casa: un juego de mesa, unas botas de cuero, nuestro Jesucristo. Su email empieza por "dentista53@..." y al estrechar mi mano lo único que dice es: "buenos dientes". Mi cuarto perteneció a su hija pequeña, tiene las paredes blancas y dos armarios empotrados y al estrechar mi mano lo único que dice es: "buenos dientes". En mi cabeza suena el tema principal de "Asalto a la comisaría del distrito 13". Al parecer, lo mejor son los vecinos.
- Lo mejor son los vecinos, te darás cuenta enseguida.
- Menos mal, creo qu...
- Me g-gustan tus dientes.
La vecina de al lado tiene ciento veinticuatro años. Voy a saludarla y no quiere abrir, pero escucho como respira con dificultad al otro lado de la puerta. Doy un golpe en la pared, miro hacia abajo y veo que el felpudo de su entrada tiene cosido en el centro una representación de una oveja en un prado con la boca abierta y dos siniestras hileras de cien dientes cada una. Esa misma noche sueño que la oveja me persigue recorriendo varias veces todos los vértices de la Glorieta de Bilbao. Me asomo a la ventana del descansillo y veo a un niño semidesnudo meando alrededor de una paloma muerta en medio de la calle. Al salir me cruzo con un señor de unos cuarenta años, calvo, con chepa (??) y el Cuore en la mano (corregidme si me equivoco: Penélope Cruz en portada), en cuya camiseta color azul celeste se puede leer: THE MAN, THE LEGEND. Llego a la que pronto será mi antigua casa, voy directo al lugar que más seguridad me ha inspirado en lo que llevamos de 2009: la bandeja de entrada de Gmail, y descubro un mensaje nuevo cuyo encabezado me dice, me grita, me suplica:
"prepárate hoy para la avalancha de chollos del mañana".




